Plaza: (del sup. lat. vulg. “platea”)Espacio amplio, rodeado de edificios , en el interior de una población al cual suele afluir varias calles. (Dic. de uso del Español Maria Moliner)
La organización social del hombre, tiene su reflejo en la arquitectura que le rodea y que, él mismo construye. La importancia de la Asamblea y del encuentro para el intercambio de ideas, bienes o servicios, hizo que se edificaran en todos los pueblos, aldeas, ciudades; un sitio destinado para tales fines . Ese sitio es el que denominamos “LA PLAZA”.
Cuesta pensar en un pueblo que carezca de ese lugar tan particular, algunos hasta tienen mas de una y eso casi siempre se debe más que a la cantidad de pobladores, a la fuerza de los enfrentamientos que entre ellos hay.
Las hay por el mundo muy diferentes, están las famosas por su arquitectura original o por lo que sus baldosas sustentan , las tristemente celebres, las humildes, las desconocidas, las particulares, las cuestionadas, las admiradas o aborrecidas. Sea cual sea la condición y la opinión que tengamos sobre la plaza de nuestro pueblo una cosa es segura, siempre es y será “LA PLAZA” y no hay otra igual.
Podemos recorrer el mundo viajando de plaza en plaza, obtendremos así una muestra rica y variada sobre el uso de ese espacio común.
Viajar por ejemplo a Marruecos a la celebre Xemaá-eñ-fná , considerada por la UNESCO como patrimonio cultural, sitio de reunión por excelencia, cuna y reserva de la cultura oral de este pueblo que trasmite su herencia y conocimientos en esas asambleas en las que mediante la tradición oral se dan a conocer las más fantásticas historias y leyendas. O conocer la menos festiva Plaza de Mayo de la bella ciudad de Buenos Aires, testigo silencioso de muchos avatares de la historia de la Argentina, cada jueves desde los años 70, en los que gobernaba la Junta Militar, las llamadas MADRES DE LA PLAZA DE MAYO, recorren en grupos sus gastados adoquines pidiendo, reclamando, exigiendo, suplicando saber que fue de sus seres queridos, algunas de ellas, muy ancianas; lucen en sus cabezas los pañuelos con los nombres bordados de aquellos que les fueron arrebatados, otras entregaron sus testigos a personas más jóvenes para que sigan con su protesta. En tiempos de los militares las marchas eran en completo silencio y el miedo a las represalias era latente, la democracia ha permitido al menos que sus voces se escuchen, aunque sus ruegos no parecen llegar a los oídos indicados y siguen sin saber Donde, Cuando y Por que.
Podríamos visitar la plaza de Dallas, donde fuera asesinado el presidente John F Kennedy y que parece suspendida en el tiempo, como si un extraño embrujo la tuviera presa del día mes y año del magnicidio. Ahí pocas cosas han cambiado, aunque sé sigua especulando en las tertulias sobre quien fue y como pasó.
En la ciudad de México frente a la catedral de la Virgen de Guadalupe, se extiende una gran plaza que tiene el curioso honor de haber sido testigo de más de una batalla por la conquista y de la astuta entrega de las tierras por parte de la traidora Malinche al conquistador Español; de más de una revolución por la independencia y que hoy parece ser, esta cada vez mas enterrada, como si quisieran sus adoquines volver a ser tierra fértil como cuando los aztecas caminaban sobre ellos.
Algunas están teñidas de sangre y lágrimas, muchas fueron testigo de crímenes brutales, de ejecuciones y venganzas, el hombre siempre actúa como el lobo del hombre. También están las que reúnen y congregan a la fiesta y el desenfreno, al ocio, a los pequeños o grandes placer, otras sirven para el culto a Dios o al poder, todo vale, porque para eso han sido edificadas, para el intercambio y la expresión.
También podríamos conocer algunas no tan famosas, como la pequeña plaza que reúne a los pocos mapuches que aún sobreviven en las duras tierras de sur chileno. Según sus tradiciones, un joven no se convierte en adulto si no es capaz de hablar en publico contando alguna de las leyendas de su pueblo siguiendo las técnicas de la oratoria, por lo tanto su plaza consta de un pequeño escenario donde los jóvenes deseosos de demostrar su madurez, suben a declamar las leyendas aprendidas.
Y si hablamos de encuentros, hablamos también de las artes de la conquista amorosa y el galanteo: En un pueblo del interior del Uruguay, existe una plaza en donde las chicas caminaban en sentido horario y los chicos en el contrario, para propiciar así dos encuentros en una vuelta, si el “flechazo” era correspondido, pasaban los jóvenes a sentarse en la fuente. Desconozco si se sigue practicando esta técnica pero sé de muchas parejas que “culpaban” a esas vueltas de sus encuentros juveniles.
Son tantas las anécdotas que se pueden contar, supongo que todos tendremos alguna con el escenario de una plaza, un banco, una fuente como testigo mudo de la misma.
Pero es que es en todos los pueblos el sitio ideal para quedar con los amigos, para sentarnos al sol o al fresco, para expresar nuestras reivindicaciones y para festejar los logros deportivos. La plaza es siempre un lugar donde mostrarse y verse, donde charlar y encontrarse, donde compartir. Y eso lo hace ser el mejor sitio donde estar.
Claro que para los cuenqueños, nuestra plaza es la mejor y más especial, sobretodo en esta época del año que nos reúne en las horas de la tarde-noche y nos invita a charlar, reír y jugar con los más pequeños. Pero sobre todo nos gusta más, cuando engalanada con luces y banderas de papel, nos llama a festejar al Divino Salvador en las fiestas del pueblo. Que lindo verla llena de gente, de punta a punta, despreocupados y felices de compartir una feria más. Por que LA PLAZA como todo Cuenca, es un sitio cálido y acogedor en donde uno siempre es muy bien recibido y si es en fiestas, MEJOR!

2 comentarios:
¡Maravilloso!
Me encantan las plazas de los pueblos, no lo puedo remediar. Me transportan a otras épocas y me trasmiten una serenidad y unas sensaciones tan cálidas (sobre todo de ni niñez) que no se explicar. Me ha gustado mucho. Felicidades por tu blog y duro con el.
Recibe un cordial saludo.
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